El Plan de Sostenibilidad Turística en Destinos (Convocatoria Extraordinaria 2023) ha puesto en marcha un ambicioso proyecto centrado en los sistemas kársticos vinculados a los Hábitats de Interés Comunitario Prioritario 7220, conocidos como “manantiales petrificantes con formación de tuf (Cratoneurion)”. La iniciativa, con etiqueta climática del 100% en medidas de adaptación al cambio climático, se desarrollará en el Geoparque durante tres anualidades consecutivas.
La actuación responde a una necesidad urgente: comprender cómo afecta el cambio climático a elementos singulares del patrimonio natural y aplicar medidas que mitiguen sus efectos. Además, se busca sensibilizar tanto a la población local como a los visitantes sobre la importancia del agua, un recurso cada vez más escaso y vital para la conservación de estos espacios.
Los objetivos específicos incluyen conocer la dinámica hidrológica de los acuíferos más relevantes, diseñar estrategias de mitigación y promover la concienciación ciudadana. Para ello, se llevará a cabo un estudio hidrogeológico de al menos cinco años, en el que se instalarán sensores, se recogerán muestras de agua, se medirán caudales y se realizarán análisis cualitativos y cuantitativos. Con estos datos se elaborará un documento-guía para futuras acciones de conservación y recuperación.
Asimismo, se impulsarán medidas de adaptación dentro de una estrategia de manejo sostenible del agua, que compatibilice el uso turístico con las necesidades de la población local. Estas se complementarán con acciones de sensibilización, como charlas de expertos, material divulgativo y paneles informativos en el territorio.
El proyecto será ejecutado por ADECO-Camino, ARGEOL e IGME, en colaboración con el Parque Natural, y contará con la implicación de la Junta de Castilla y León, la Fundación Patrimonio Natural, la Confederación Hidrográfica, ayuntamientos y juntas vecinales.
En cuanto a la financiación, el presupuesto previsto asciende a 135.000 euros, distribuidos en tres anualidades: 35.000 en la primera, 80.000 en la segunda y 20.000 en la tercera.
Entre los resultados esperados, además del informe científico, destaca la instalación de paneles informativos, el aumento de la concienciación social y la mejora ambiental de las tobas. La evaluación se realizará en base al número de datos recogidos, muestras analizadas, charlas impartidas y mejoras observadas en los hábitats estudiados.
Las entidades locales serán finalmente las beneficiarias de las inversiones y responsables de su mantenimiento, garantizando así la continuidad y sostenibilidad del proyecto.

